Zona Norte: La tierra y el cielo se funden en una línea del horizonte que se percibe interminable y coloreada en tonos sepia junto con un cielo pletórico de estrellas y la tierra matizada con minerales que crean un impresionante paisaje. Junto con la flora y fauna de la región se conforma la zona del Altiplano Chileno que es considerada como única en el mundo. Es un espacio en el cual los cinco sentidos del visitante podrán apreciar las diferentes sensaciones que tal vez nunca antes haya experimentado anteriormente en parte alguna.
Zona Sur: El agua, intensos tonos verdes de su vegetación se combinan con una naturaleza salvaje. Son éstos los elementos que caracterizan a la zona sur de Chile; una región que ofrece una multitud de formas para disfrutar la naturaleza. Es aquí en donde los lagos, volcanes y ríos se unen para crear un escenario magnífico que constituye casi un sueño poder disfrutar con numerosas actividades al aire libre.
Isla de Pascua: Salvaje, exótica, mística y antigua. Esto es Isla de Pascua, que hoy en día exhibe su cultura a través de sabores, impresionantes escenarios naturales y coloridas tradiciones. Es una isla idílica que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO. Sus volcanes, aguas turquesas y sitios arqueológicos esperan a los visitantes además de una amplia gama de actividades para desarrollar durante su estadía.
Patagonia: Imponente, impactante y solemnemente bella. Esto es la región de la Patagonia austral de Chile cuya belleza y abundancia de bosques nativos, fauna casi única en el mundo y campos de hielo con miles de años de antigüedad constituyen una riqueza natural digna de conocerse. Hay muchas formas de conocer esta región y caer bajo su encanto. El visitante podrá disfrutar de su cocina local y de servicios de gran calidad, lo que combinados con lo remoto del lugar permiten disfrutar de sensaciones que constituirán, a no dudarlo, una experiencia inolvidable.
Nieve: Las laderas y altas cumbres de la Cordillera de Los Andes se cubren de una extensa capa de nieve como resultado de los intensos temporales del invierno austral, lo cual a su vez permite el desarrollo de excelentes condiciones para la práctica de los deportes invernales como lo son el ski y snowboard. Chile dispone de modernos recintos de ski que ofrecen desafíos tanto para los aficionados expertos y novicios junto con maravillosas vistas que se pueden apreciar desde hoteles bien equipados, cabañas e incluso centros de aguas termales; todo lo cual hace que en la práctica del llamado “deporte blanco” sea una experiencia memorable.
Aguas Termales: La actividad geotérmica en Chile produce agua caliente y vapor que surgen de las entrañas de de la tierra, formando piscinas de agua mineral que son ideales para el baño en todo tiempo a lo largo del año. Repartidas a lo largo del país existen instalaciones de baños termales de gran lujo y también vertientes naturales que fluyen hacia instalaciones más básicas pero todas permiten a los visitantes relajarse y revitalizarse en sus aguas. Tales recintos termales se ubican en áreas boscosas, laderas de cerros y cerca de lagos y ríos; además de permitirle al visitante disfrutar de escenarios de gran belleza.
Su historia
Cuando llegaron los primeros españoles al territorio que conformaría Chile, las tribus Quechuas habitaban la región norte, los Araucanos habitaban la zona central y la parte norte de la región sureña. Los Incas ejercían su dominio sobre el área norte y la parte central. Las belicosas tribus araucanas, que impedían el avance de los Incas hacia su territorio, dominaban gran parte del resto del país. Los primeros asentamientos españoles datan de mediados del siglo 16: Santiago en 1541 y Concepción en 1550. Los españoles, en su gran mayoría originarios de Andalucía, se sentían muy atraídos por la zona central de Chile a causa de su agradable clima y sus suelos fértiles. Estos colonizadores tuvieron que soportar los frecuentes ataques de los araucanos. Este estado de beligerancia intermitente se prolongó hasta la segunda mitad del siglo 19.
Hacia mediados del siglo 17, la población total de los asentamientos españoles y sus áreas circundantes ascendía a unas 100.000 personas. Un siglo después ya ésta cifra había aumentado a 500.000 habitantes, y a un millón hacia el año 1830. Aquellos habitantes con ascendencia europea se concentraron en el área central (entre Santiago y Concepción); siendo muy pocos los que se radicaron en las zonas norte y sur. Este patrón de dispersión solo comenzó a cambiar en la segunda mitad del siglo 19 debido al rápido crecimiento de las actividades mineras y a la inmigración de europeos distintos a los españoles.
Bajo el dominio colonial español, las zonas norte y central de Chile formaban parte del Virreinato del Perú. La zona sur permaneció bajo el control de los araucanos casi hasta el siglo 19. La independencia de Chile fue declarada por primera vez en el año 1810. Con la independencia definitiva, consolidada en 1818, Bernardo O'Higgins asume como primer Presidente de Chile. En el año 2010 celebraremos los 200 años de vida independiente.